Se fue la Navidad y después que
Agüelito, Agüelito manlla mi carrito hecho de tablitas pintao de color rojo, con sus barandas verdis, como el limón que hay en la guerta juntual poyo y sus rueditas de latitas negras como betún. Este es el carrito agüelito que me trajo el Niño Dios y en este te vua llevar a la costa, paque conozcas la capital y antes que te mueras, mires la aguada del mar y te vistas con sombrero y poncho de rayas y te paseyes como lo hacen los ricos y los que todo lo pueden.
Pa nosotros los pobres la noche guena ha sido lindasa y diferente, no tomamos chocolate ni comimos panetón, nos acuestamos di hambre con la barriga vacía, pero por la abertura de la ventana en nuestra chocita de magueys y carrizos, entró la luz de la luna y en el cielo ivisto en las nubes caritas de angelitos juntua mis viejitos que me aguaitaban y se ponían tristes y youe llorao en silencio, paque no ti dispiertes, pero mi dau cuenta que tu resuello estau agitau y ti movías canto a canto in la tarima y creuque no durmías.
Mañana será distinto, vua levantarme temprano antes que amanezca, saldré a cortar nudillo pa los cuyes y ojalá pueda agarrar al grande berraco, pa llevalo al mercau en mi talega y pueda venderlo, pues que caray yo tamien quiero regalarte y trayerte tamalitos engueltos en achira con sua aji en panca de choclo, prender la tushpa, con yesca y pedernal y en la olleta de lata preparar tu ampecito endulzau con chancaca y verte como te lambes yaunque tus rodillas no se mueven por la reuma, oirte tus cuentos y tus historias de ñaupa tiempo.
Como hoy dia, dice el maestro Antonio qui nació Diosito en un pesebre, entre un guey y una mula. Laushito el niñito Dios, tamién fue pobre como nosotros, pos el si jue guenazo, disque teniendo todo arriba in el cielo, se bajó a la tierra, pa vivir como nosotros pobre yen la miseria, sizo muermo pero su mamita, la mama María y su tayta José, lo cuidaron y apapacharon, paque siaga hombre gueno y así nos dejó sus consejos, paque vivamos en paz, sin odios ni envidias, anque después lo mataron en la cruz y nos dio su vida paque nosotros nos salvemos y vivamos pa siempre.
Carlitos, todo lo que te ha dicho tu maestro es cierto y mientras en el mundo todos nosotros queremos ascender, buscar mejores forma de vida, tener buenos sueldos y comida, vestir ropas elegantes, ser admirados y que nunca nos falte nada, hubo un ser llamado JESUS que bajó a la tierra, habitó entre nosotros y nos enseñó su doctrina, por eso este día es importante, no solo porque nació el Niño Dios sino porque es el inicio de la vida de un Dios hecho hombre, que nos legó su mejor mandamiento de “Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.
Ahora hagamos la promesa de iniciar el cambio en nuestra actitud, reconociendo que es una Ley inexorable, que aquel que siembra vientos, cosechará tempestades, el que siembra odios, encontrará rencores, pues así como la sangre, llama sangre y los buitres engendran buitres, los que nacieron en el amor tienen la obligación de desparramar por el mundo la semilla de la misericordia de Cristo y vivir eternamente, ayudándonos, agradeciendo a cada instante nuestra vida, convirtiendo las lágrimas en sudor, trabajando duro y haciendo de los recuerdos gratos un bálsamo para nuestra existencia.
En pocos días llega el Año Nuevo y con el un cúmulo de esperanzas y este año 2006 en nuestra Patria el Perú, es un período de gran responsabilidad. Nos toca elegir a las nuevas autoridades que guiarán nuestros destinos entre todos los que se presentan ofreciéndonos el oro y el moro. Allí están los que hicieron de la política su modo de vida, aquellos que juran por Dios y por la plata, los corruptos, los violadores, el de los viejitos, los sinvergüenzas que piensan que después de ellos no hay otros. Allí a la vuelta de la esquina están ensayando sus discursos y promesas, los que recién se acuerdan de la tierra y su pobreza.
Vuelven las mismas caras de siempre, las mismas poses y las frases floridas, los encantadores de víboras y alimañas, los que no tienen respeto por la gente porque se orinan en sus necesidades y siguen rodeados de los mismos mentecatos y ayayeros, que como sanguijuelas chupan la economía del Estado. Ahí están también los nuevos que vienen a probar suerte, los que quieren sacarse la lotería, los incautos e inocentes, que son títeres movidos por los hilos de la avaricia de los come echados que vuelven a esconderse en su piel de cordero para sacar prebendas y beneficios y seguir robando como lo hicieron antes.
Ojalá aparezcan hombres probos, de buen corazón, que sean adalides de honestidad y transparencia, que miren nuestras necesidades, aquellos capaces de legislar y crear leyes que cambien nuestra Patria. Los que se acuerden de los niños como la verdadera materia prima para un Perú del futuro, dándoles mejores maestros capacitados y bien remunerados y exigiéndoles a ellos que inculquen los valores humanos, que ahora se han perdido, para tener una sociedad que respeta las autoridades y trabaja con alegría, explotando nuestras riquezas, fomentando el turismo y que se vuelva a decir que todo lo bueno “Vale un Perú”.
Por eso es importante e imperativo que sean los pueblos que participen mas activamente, con opiniones positivas y desnuden con valentía a los pobre diablos que se imaginan que seguimos siendo ignorantes e indolentes. Debemos alzar nuestra voz no para hacer coro suplicante en la gran tragedia de pobreza que vive el País, sino para vivir y luchar por nuestros derechos y elegir como seres pensantes a los verdaderos representantes y exigirles en plaza pública que informen mensualmente lo que hacen en el Congreso y dejen a los maestros, a los policías y a los pobres en general, una parte de su sueldo.
Pucha Aguelito te mandaste un discursaso , y mestas riñendo como el finau Cajalín,como si yo tuviera la culpa pero aguelito ya mi dau cuenta qiestas viejito, pos los congresistas ni ninguno de los mequetrefes que son auturidades ni brujiaus sueltan un centavo mas bien siempre piden todo, hasta chocolate batiu con molinillo paque salga poshco poshco y chupan y tragan los condenaus, hasta qisinche su panza y de rato en rato se peyen hediondo los maldiciaus, y como pos creyes que ellos si van acordar di nusotros los pobres. Laushito mi aguelito delirando creustas, ostás zampadito como lu dijeron a tu compadrito racuchu.
Jorge REINA Noriega, CIRUJANO PLÁSTICO, “AYUDAME A AYUDAR”