Stefanita

Aunque parezca vanidad, no te imaginas lo fácil que es para mi sentarme frente a mi máquina y empezar a mover las teclas y que las palabras vayan apareciendo en la pantalla y empiecen a traducir mis ideas y pensamientos, pero que difícil me ha resultado empezar a bosquejar este mensaje que lleva no solo ideas, sino mas bien sentimientos.

Que difícil es poder conversar contigo, tratando de ubicarte en tu escenario de niña, de adolescente, de mujer, de sobrina y sobre todo de “hermana”.

Que difícil es saberte tan consciente de tus principios humanos, de encontrarte fortificada en el amor de CRISTO, y de repente recordarte como la bebita, que en la inocencia de su primer grito de vida, vino a cambiar violentamente el status de mi hermano y de un momento a otro se convirtió en el Primer Abuelo de los Reina Noriega.

Verte jugueteando en tus primeros añitos, mirarte avanzar en el terreno difícil de la vida, luego estar presente en tus quince años, contemplarte en la inocencia de tu primer vals. Tratar de adivinar la inquietud de tus ojos, casi como perdidos en lo inconmensurable del tiempo y entender ahora que en tus pupilas se reflejaba la imagen de nuestro Creador y que no era el público que te rodeaba al cual escuchabas o veías, sino en lo profundo de tu corazón, iban agigantándose y tomando forma, la pureza y la transparencia del AMOR que todo lo puede y lo consigue, cuando nuestra FE es el alimento del alma, que esconde el ESPIRITU DE DIOS que habita en tu ser.

Todos los hogares, en una u otra forma, tienen sus joyas, muchas veces protegidas en el fondo de las cajas fuertes, otras en los lugares mas visibles de la sala, o tal ves disimuladas entre los adornos de la biblioteca o nuestros dormitorios, pero las que verdaderamente valen y a veces ni siquiera nos damos cuenta que existen, son las maravillas que deambulan en nuestro alrededor y nos regalan el perfume de su cariño y la ternura de su afecto, aquellos miembros de nuestra familia que en la inocencia de su mirada nos dicen a cada rato que nos quieren y que son la expresión mas elocuente de un Ser Supremo que en su infinita misericordia prolonga nuestra existencia.

Tu eres ese angelito, que en el candor de tus quince años, nos enseñas que la vida tiene sentido, que el mundo lleno de ambigüedades, solo es el paraje transitorio de nuestro cuerpo material, sujeto a penurias y alegrías, pero que encierra la esencia del Espíritu que constituye la verdadera riqueza del creyente.

Te felicito por lo que eres, por la alegría y la Paz que irradias y sobre todo por la verdadera esperanza de ese mañana sin limites, donde se cumplirán tus ilusiones y alcanzarás la felicidad que anhelas, para la dicha de los que te queremos y que con la magia de tu ejemplo saciarás el hambre de tantos que buscan el Pan del Alma y conocerán lo que tu, siendo ya una elegida, lo has encontrado.

No hay ninguna cita bíblica donde pueda recurrir, solo el lenguaje del Tío Viejo, que en la experiencia de sus años, quiere olvidarse del barro que está hecho y recordarte que en la luz del sol que nos alumbra todos los días, logra ver en la bruma de sus años invernales, la Luz de la Verdad y quiere encontrar el verdadero camino para llegar al Resplandor de DIOS y gozar de su gloria sempiterna.

Stefanita, gracias por lo que eres y que nuestro Señor Jesucristo te siga bendiciendo por toda una eternidad.

Jorge REINA Noriega, Cirujano Plástico, “AYUDAME A AYUDAR”

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