¿Dónde está mi mejor Amigo?

Para muchos esta pregunta suena a resentimiento, a queja, y mezcla la palabra olvido con ausencia de sentimientos, y en la nostalgia que nos brinda el recuerdo de alegrías y tristezas, evocamos imágenes de personas que dejaron huellas indelebles a lo largo de nuestras vidas y como si quisiéramos ubicar algo que ya no existe, buscamos en nuestra mente y casi a todos nos sucede que no es tan fácil localizarlos.

Preguntaba a un joven colega medico, quien es tu mejor amigo y después de titubear respondió, mi hermano menor. Otro joven abogado ante la misma interrogante, manifestó que era su compañero de colegio.

No quise desentonar con ellos y les dije, que también había pensado, en otras circunstancias casi de la misma manera y que hurgando en mi cerebro ahí estaban las figuras de muchos personajes que habían legado, a lo largo de mi vida, desde mi infancia sus acciones dejando marcas que nunca se olvidaran y muchos de ellos permanecen allá en nuestra tierra gozando del cariño de su familia y otros, los verdaderos amigos ahora se encuentran reposando materialmente, en el campo santo de un cementerio.

Amigo es aquel que estando en las alturas extiende su mano que consuela o la voz que reconforta, el que pelea no por lo perfecto sino con lo posible, lo relativamente bueno o lo aceptablemente malo, el que ante lo inevitable, jamás permite la humillación del que se arrastra en el barro y siente en carne propia el dolor del ofendido.

Amigo es aquel que por ningún motivo trata de comprometer al que le ayuda, ni busca favores que dañan, que nunca hace promesas que no pueda cumplir y es incapaz de decir palabras y hacer acciones no prudentes que se conviertan mas tarde en cenizas grises de remordimientos y que como dardos invisibles duelen por siempre y son imposibles de olvidar.

Amigo es aquel que deja un campeonato de voley o un concurso canino y extiende sus brazos como si fuese la primera vez que te ve o es el último adiós en tu partida. Amigo el que tiene la palabra que sale del corazón y nunca daña.

La amistad en su verdadera dimensión es la manifestación del sentimiento más noble del alma, que no puede permanecer estática, que se asemeja a una plantita que necesita del agua entibiada con el calor del afecto, para poder convertirse en un árbol corpulento y frondoso, que además de dar sombra prodiga frutos que perduran a través del tiempo y son las semillas que nutren los corazones de nuestros hijos y que no permiten que la palabra AMIGO llegue a consumirse.

Diferentes maneras de apreciación de una palabra tan común entre nosotros y que difícil resulta encontrar la definición exacta del amigo fiel, especialmente cuando nuestros pensamientos quieren traducir y no nos damos cuenta que hablamos dos idiomas, el del corazón y el de la inteligencia.

Sin embargo cuanta ignorancia en nuestras interpretaciones.

Como entre personas que nos calificamos poseedoras de ciertos conocimientos no alcanzamos a ver al único AMIGO incapaz de fallarnos, que nos da todo, a cambio de nada, que nos prodiga el pan de cada DIA, que vela nuestros sueños y nos regala cada mañana la alegría de contemplar el sol, escuchar el canto de las aves y descubrir en la sonrisa inocente de un niño y en el cariño bendito de una madre, la imagen de DIOS, nuestro verdadero y único amigo.

AMIGO FIEL también, la esposa bendecida, la compañera idolatrada, constante, obstinada, que en la perseverancia de sus actos, es el remedo de ese angelito inolvidable, verdadero regalo de CRISTO, que nos trajo al mundo y nos arrulló en sus brazos, nuestras MADRES, que tratan de hacernos olvidar que en este valle de lágrimas, hay personajes que cultivan la amistad y que otros los cosechan, sin embargo en aras de nuestra honestidad, tengamos la fuerza y el valor de pedir perdón porque no fuimos aquel que te abraza para no verte sufrir y porque muchas veces recogemos lo que involuntariamente hemos sembrado.

Jorge REINA Noriega, CIRUJANO PLASTICO, “AYUDAME A AYUDAR”

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